La FDA destacó que se trata de productos que están creados
para ser usados y enjuagados con agua.
La medida no afecta al gel antiséptico, a las toallitas
húmedas o a otros productos antibacteriales que se emplean en centros de salud.
En 2013, las autoridades estadounidenses pidieron a los
fabricantes de los jabones antibacteriales que demostraran con investigaciones,
incluyendo estudios clínicos, que esos productos fabricados con los
ingredientes en cuestión son más eficaces que los jabones comunes a la hora de
prevenir la propagación de enfermedades o de reducir infecciones.
Según la FDA, las empresas no proveyeron esa información o
la que entregaron no resultó suficiente como para garantizar la seguridad y
eficacia de esos productos.
Otros peligros
La solicitud de nuevos estudios a los fabricantes se basaba
en investigaciones que sugerían que a largo plazo la exposición a estos
ingredientes en cuestión podía incidir en la aparición de riesgos para la
salud, como el aumento de la resistencia bacteriana o efectos hormonales.
A partir de ahora, los fabricantes tendrán un año para
retirar del mercado los jabones antibacteriales o modificar su fórmula para
eliminar el uso de los ingredientes cuestionados.
A juicio de las autoridades sanitarias estadounidenses,
lavarse con agua y jabón sigue siendo una de las medidas más importantes que
pueden tomar los consumidores para evitar enfermarse y prevenir la propagación
de gérmenes.
En el caso de que no haya agua y jabón disponible y se opta
por usar un gel antiséptico, recomiendan que sea uno hecho a base de alcohol y
que lo contenga en, al menos, 60%.
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