Miles de años de cultura y sabiduría nos ha entregado la civilización china, y es por esta razón que en los campos astrológicos y esotéricos
no es la excepción. Este pueblo, famoso por sus técnicas y avances
científicos, nos ha proporcionado excelentes métodospara el arte de la
adivinación y uno de estos es el oráculo del I Ching. Basado en las
fuerzas naturales del pueblo chino, el yin y el yang, el I Ching nos
resulta una herramienta acertada a la hora de indagar sobre nuestra
vida, y es por ello que el día de hoy he querido hablar sobre esta
técnica milenaria. Para empezar, el I Ching
concentra sus energías en la los elementos de la cultura china que son
el Yin y el Yang, estos elementos representan los opuestos que buscan la
perfecta comunión, cada uno con una parte del otro, femenino y
masculino, bien y el mal. Para los chinos convergen dos fuerzas
energéticas que son las que se unen para dar como resultado diferentes
estructuras.
El arte de la mutación,
como lo solían llamar, se basa en el principio de las entidades
superiores, que provienen del yin y el yang y por eso es tan importante
entender el poder de estos factores, los cuales rigen indirectamente
nuestras vidas.
El I Ching se constituye por tres monedas, las cuales se conectan con nuestra energía natural ofreciéndonos así una guía espiritual, aunque en la actualidad es concebido solo como una herramienta de predicción. Cada lado de las monedas representará tanto al yin como el yang, para poder entender mejor al final de este artículo explicaré como funciona.
La forma común para interpretar el oráculo del I Ching es tirando las monedas seis veces y anotando en una hoja los resultados de abajo para arriba, esto luego de la sexta tirada nos arrojará un resultado para compararlo con los hexagramas, los cuales son símbolos compuestos de líneas que son los que a final de cuentas interpretan nuestra energía y nos dicen lo que debemos o necesitamos saber. Cada uno de los 64 hexagramas existentes devela una respuesta o genera una guía espiritual para quien lo necesita.
Método de las seis tiradas básicas
Es necesario saber que el lado de la cruz es el yang y puntúa como 3, formando una línea entera (___), mientras que el lado de la cara tendrá el valor del yin, puntuando como 2 y significará la línea partida (_ _).
Para una explicación más sencilla, luego de cada tirada se deben sumar los resultados, si la suma otorga un número par, este será interpretado como la línea partida o el yin (_ _), mientras que si el resultado nos arroja un número impar se entenderá como el yang, o línea completa (___).
Los secretos del I Ching nos descubre el funcionamiento de nuestra mente consciente y subconsciente y la relación que existe entre ambas. Esta tradición de cinco mil años de antigüedad proporciona claridad y consejos en momentos de confusión y crisis. Usted puede hallar las respuestas a las preguntas cotidianas mediante el medio del I Ching. Todo lo que tiene que hacer es lanzar tres monedas.
El I Ching se constituye por tres monedas, las cuales se conectan con nuestra energía natural ofreciéndonos así una guía espiritual, aunque en la actualidad es concebido solo como una herramienta de predicción. Cada lado de las monedas representará tanto al yin como el yang, para poder entender mejor al final de este artículo explicaré como funciona.
La forma común para interpretar el oráculo del I Ching es tirando las monedas seis veces y anotando en una hoja los resultados de abajo para arriba, esto luego de la sexta tirada nos arrojará un resultado para compararlo con los hexagramas, los cuales son símbolos compuestos de líneas que son los que a final de cuentas interpretan nuestra energía y nos dicen lo que debemos o necesitamos saber. Cada uno de los 64 hexagramas existentes devela una respuesta o genera una guía espiritual para quien lo necesita.
Método de las seis tiradas básicas
Es necesario saber que el lado de la cruz es el yang y puntúa como 3, formando una línea entera (___), mientras que el lado de la cara tendrá el valor del yin, puntuando como 2 y significará la línea partida (_ _).
Para una explicación más sencilla, luego de cada tirada se deben sumar los resultados, si la suma otorga un número par, este será interpretado como la línea partida o el yin (_ _), mientras que si el resultado nos arroja un número impar se entenderá como el yang, o línea completa (___).
Los secretos del I Ching nos descubre el funcionamiento de nuestra mente consciente y subconsciente y la relación que existe entre ambas. Esta tradición de cinco mil años de antigüedad proporciona claridad y consejos en momentos de confusión y crisis. Usted puede hallar las respuestas a las preguntas cotidianas mediante el medio del I Ching. Todo lo que tiene que hacer es lanzar tres monedas.
Un eminente experto en los poderes del subconsciente como es Joseph Murphy
nos explica en este libro el sistema de hexagramas del I Ching, así
como sus raíces en la psicología humana y el principio de cambio
constante. Para aquellos que siguen la orientación bíblica, las
respuestas también se aplican sobre pasajes de la Biblia. Los secretos del I Ching no pretende predecir el futuro, sino proporcionar las herramientas para asegurar su futuro con la promesa de una gran plenitud personal y espiritual. Descubra la inteligencia infinita y la sabiduría ilimitada que reside en su subconsciente. Su mente subconsciente es sabia: todo lo ve y todo lo sabe. El I Ching le ayudará a conectar con ella.
EL "LIBRO DE LOS SECRETOS", LA NATURALEZA
Como en un espejo, las cosas resultan imágenes invertidas del orden
celeste. La ley hermética de correspondencia: "así arriba corno abajo"
se aplica en los niveles físicos y psicológicos, pero es necesario tener
en cuenta que las leyes de la naturaleza física son correlativas a las
leyes de la naturaleza mental.
A partir de esta premisa, los antiguos, que conocían tan bien las
leyes de la esfera espiritual y mental es decir, de la naturaleza
celeste como de la naturaleza terrestre o física, encontraron los
instrumentos idóneos para traducir los arquetipos o quantas celestes en
formas inteligibles; formas asociadas con objetos, entidades y fenómenos
de la naturaleza, para guiar al hombre en su peregrinaje terrestre. Los
antiguos encontraron los lenguajes y códigos adecuados para traducir
los movimientos ideales de la esfera superior, en la contemplación de su
correspondencia con la esfera inferior y fenoménica.
Desarrollaron la contemplación meditativa y naturalista, vivieron
una vida basada en el orden moral y la proporcionalidad ética, el
estudio, el trabajo corno servicio y la meditación, y consiguientemente
se pusieron en condiciones de ejercitar el alto rol mediador del sabio
santo, volviéndose idóneos canales del propósito superior, de la idea
motora del reino de las almas.
Al actuar corno almas en la tierra, establecieron la comunicación con
sus propios arquetipos celestes, sus almas espirituales, y por
consecuencia con el trasfondo universal de la realidad espiritual, de la
que emanan y emergen todas las actividades de las esferas intermedias y
de la propiamente material o física.
Está dicho en la tradición esotérica que el aspirante debe alcanzar
una limpieza y pureza de vida efectivas, mediante la completa obediencia
a las leyes morales eternas (reflejo del Orden Supremo regulador de
todos los vínculos) y desarrollando una abierta percepción espiritual
sin los velos del intelecto ni de las emociones-deseos. Un aspirante en
estas condiciones se pone espontáneamente en la actitud y en la aptitud
correcta para solicitarle a la Naturaleza (estratificada en los niveles
físico, emocional y mental, pero integrada en una perfecta amalgama y
unidad en este plano) la comunicación de los secretos que ella tiene
resguardados y ocultos
.
Secretos que ofrece únicamente al candidato a la iniciación que
cumpla con los requisitos mencionados por todos los libros sapienciales y
sagrados y por aquellas tradiciones iniciáticas no contaminadas por el
deseo personal de arrancar ese conocimiento oculto con fines egoístas.
Tanto en la doctrina de los esplendores o Elohimes de la Cábala, en
la Teurgia, como en la concepción de la Doctrina del Fuego de los
teósofos y teólogos centroeuropeos del Medioevo y del Renacimiento,
subsisten elementos de la tradición contemplativa más arcaica. Estos
elementos ponen énfasis en la empatía y en la resonancia existenciales:
es decir, en establecer un contacto de mutua atracción con las
inteligencias que están detrás de los fenómenos y las entidades de la
naturaleza, en el caso de la empatía, y de hacerlo al volverse el eco de
las inteligencias superiores a través de una vida de rigurosa limpieza y
pureza ética y mental como en el caso de la resonancia
.
Los sabios de la antigüedad, ya sea en la Cábala caldea, egipcia y
hebraica, como en la Cábala arcaica de los pueblos americanos, o en la
concepción cabalística mágica de los sistemas oraculares y sapienciales
de Lejano Oriente, los sabios de todo el planeta encontraron en el
propio Orden Superior la superestructura de la Creación y la inspiración
necesaria para establecer las mensuras celestes-terrestres: en suma,
toda la vía simbólica. Precisamente esta vía simbólica apela a la
representación abstracta y cifrada (numérica) de las potencias celestes
que entran en juego en la tierra.
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Los esoteristas antiguos reducían a sus valores numéricos y cifrados
todos los hechos de la naturaleza y de la mente. Y esto lo hacían como
resultado de comprender y penetrar contemplativamente el Antiguo Canon
de las Proporciones celestes-terrestres, del que entre otros pueblos,
los egipcios y los chinos, especialmente los taoístas, tenían un amplio
conocimiento.
La utilización de mandalas geométricos, pentáculos, grimorios y otras herramientas, con fines diversos, desde la simple magia natural hasta soportes para la visualización y meditación de las verdaderas funciones que los seres espirituales cumplen en su propio plano, dominó la historia oculta de la Ciencia Perdida.
La utilización de mandalas geométricos, pentáculos, grimorios y otras herramientas, con fines diversos, desde la simple magia natural hasta soportes para la visualización y meditación de las verdaderas funciones que los seres espirituales cumplen en su propio plano, dominó la historia oculta de la Ciencia Perdida.
Particularmente empleada para prácticas mediumnísticas y para
alcanzar el dominio de las fuerzas elementales, de las vidas
semi-inteligentes detrás de los elementos naturales, de los llamados
ángeles lunares o elementales y espíritus de la naturaleza. Esta fue con
el tiempo la aplicación más extendida del uso de las formas abstractas,
fórmulas y palabras de poder, en manos de iniciados en la Ciencia
Oculta que buscaron poder y conocimiento con fines egoístas.
De manera semejante en el antiguo Libro de los Cambios o de las
Mutaciones, conocido como Yi Ching o Yi King, los sabios antepasados
chinos encontraron la revelación de sus intuiciones más hondas sobre el
Orden Supremo (el Tao) perfectamente ejemplificadas en pájaros,
animales, objetos. Los arquetipos celestes o quantas espirituales
(paquetes de luz y de conciencia que se despliegan en el mundo físico)
están esparcidos por doquier.
Para entender la superestructura del Libro, es decir, las imágenes y
los signos arquetípicos en los que se sostiene, es necesario observar
con cuidado la naturaleza y nuestras relaciones, y especialmente la
actividad mental paralela y correlativa a esa contemplación, de forma
sistemática, si se quiere comprender intuitivamente y a la larga la
conexión cierta que está graficada en esas imágenes y signos del Libro.
En los Comentarios de las Diez Alas, introducidos al Libro por
Confucio y discípulos de su escuela, existen precisas referencias, en el
capítulo Historia de la Cultura, a este evento.
El pasaje dice así:
"Cuando en tiempos arcaicos Pao Hsi gobernaba el mundo, dirigió la
mirada hacia arriba y contempló las imágenes en el cielo; dirigió la
mirada hacia abajo y contempló los sucesos sobre la tierra. Contempló
los dibujos de los pájaros y de los animales y su adaptación a los
lugares. En lo inmediato partía de sí mismo, en lo mediato partía de las
cosas. Así inventó los ocho signos (trigramas) a fin de ponerse en
contacto con las virtudes de los dioses luminosos y de ordenar las
condiciones de todos los seres".
Y más adelante continúa:
"Él hizo cordeles anudados y los empleó en redes para la caza y la
pesca (la trama de la vida y del destino). Esto lo extrajo sin duda del
signo Lo Adherente (Hexagrama 30)".
En el mismo sentido, al partir un leño para hacer la reja de un arado
(progreso para el mundo) lo extrajo del signo el Aumento. (Hexagrama
42).
El capítulo pasa a ejemplificar cómo de la contemplación de la
naturaleza y de las relaciones humanas, de los roles sociales y de las
situaciones existenciales, surgieron por adaptación de los sesenta y
cuatro hexagramas todas las cosas creadas por el hombre para vivir en
comunidad, siguiéndole el hilo a los símbolos fundamentales que los
sabios habían encontrado para graficar la rueda de los acontecimientos
cíclicos en constante mutación.

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