"Yo estoy de acuerdo con
todo lo que dijo el señor. representante de Salchichonia con humildad, CON
HUMILDAD DE ALBAÑILES NO AGREMIADOS debemos de luchar por derribar la barda que
nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la
barda del odio."
¿A alguien se le ocurrió rescatar
este discurso, pronunciado hace 40 años por Cantinflas, supuestamente ante la
Organización de Naciones Unidas?. Éste fue el mismo filósofo de aquella célebre
y crucial pregunta, formulada justo antes de sentarse a jugar dominó.
“¿Vamos a jugar como caballeros ó
como lo que somos?”
(Al final de este artículo podrán
encontrar el vídeo de la secuencia)
“Me ha tocado en suerte ser
último orador, cosa que me da mucho gusto porque, como quien dice, así me los
agarro cansados.
Sin embargo, sé que a pesar de la
insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni
económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis
palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.
Señores Representantes:
Estamos pasando un momento
crucial en que la humanidad se enfrenta ante la misma humanidad. Estamos
viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es
un gigante, pero moralmente es un pigmeo.Y ahora llego yo, que soy de peso
pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la
balanza.¡Háganme el favor!…
¿No creen ustedes que es mucha
responsabilidad para un solo ciudadano? Porque ademas no considero justo que la
mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un
régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un
frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.
Por eso yo, el que les habla, su amigo… yo… no votaré por ninguno de los dos
bandos.Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones:
Primera, porque, repito que no se
sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo
del hígado, decidiera los destinos de cien naciones; Segunda, porque estoy
convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de
los Colorados son desastrosos.¡Y Tercera!… porque estoy convencido de que los
procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos.Y si
no se callan de plano yo ya no sigo, y se van a quedar con la tentación de
saber lo que tenía que decirles.
Insisto que hablo de
procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son
respetables aunque sean “ideítas” o “ideotas“ y aunque no esté de acuerdo con
ellas.
Lo que piense ese señor, o ese
otro señor, o ese señor, o ese de allá de bigotitos que no piensa nada porque
ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos.
Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra
manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco
tratamos de imponérselo a los demás y si no los aceptan decimos que son unos
tales por cuales y al ratito andamos a la greña.
¿Ustedes creen que eso está
bien?Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de
vivir de cada quien.
Hace cien años ya lo dijo una de
las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al
derecho ajeno es la paz”.
Así me gusta… no que me aplaudan,
pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras. Yo estoy de acuerdo con
todo lo que dijo el Sr. representante de Salchichonia con humildad, con
humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que
nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la
barda del odio.
El día que lo logremos podemos
decir que nos volamos la barda.Pero no la barda de las ideas, y eso no!,
¡nunca!. El día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres
para convertirnos en máquinas, en autómatas. Este es el grave error de los
Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y
económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas
libertades en sus propios países?
Dicen defender los Derechos del
Proletariado pero sus propios obreros no tienen ni siquiera el derecho
elemental de la huelga. Hablan de la cultura universal al alcance de las masas
pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de
la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una
serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les
convenga.
¿Cómo podemos votar por un
sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la
dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo
eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con
los Colorados, o mejor dicho con su manera de actuar; respeto su modo de
pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante
por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta)¡El que
quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás!
-¡Un momento jóvenes!, ¡hombre!
¿Por qué tan sensitivos?Pero si no aguantan nada, no, si no he terminado. Tomen
asiento.Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto
oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean
precipitosos… todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría
escucharloSiéntese
Y ahora, mis queridos colegas
Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes,
y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que
pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo
fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan
de paz, y de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden
imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de
acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual,
en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del
vestido y del sustento.
Pero en lo que no estoy de
acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas,
ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más
bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido
convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve
con desconfianza. El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador
de Lodaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener
automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju … y yo me
pregunto:¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿Para
qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?.
¿Para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para
nuestros hijos?.
Debemos de pugnar para que el
hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de
conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de
hacer del mundo una morada de paz y tranquilidad cada vez más digna de la
especie humana y de sus altos destinos.
Pero esta aspiración no será
posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y
justicia social. Es verdad que está en manos
de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no
con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.
Ayúdennos pagando un precio más
justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con
nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica… pero no para
fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria .
Ayúdennos respetando nuestras
costumbres, nuestras creencias, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra
personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la
tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles,
pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la
política internacional.
Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o
como ratones de laboratorio, si no como seres humanos que sentimos, que
sufrimos, y lloramos.Señores representantes, hay otra razón más por la que no
puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia
como embajador de mi país, espero me sea aceptada.
Consecuentemente no les he
hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre
libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el
máximo anhelo de todos los hombres de la tierra: el anhelo de vivir en paz, el
anhelo de ser libres, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de
nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la
concordia.Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los
hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir
como hermanos.
Si no fuéramos tan ciegos, tan
obcecados, tan orgullosos.Si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las
sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de
Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos… amaos los unos
a los otros”Pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los
términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos
contra los otros”
….He dicho...
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