Un viejo shamán en la década de 1970. La fama de los
shamanes shuar ha trascendido las fronteras regionales y continentales.
Los shuar son conocidos por mantener un elevado uso de
plantas nativas (algunas de éstas visionarias), así como prácticas shamánicas.
El saber shamánico cumple un importante papel en la construcción del imaginario
del pueblo Shuar, grupo que habita en las provincias sur orientales del
Ecuador.
En shuar se denomina uwishin al shamán, o a la persona
portadora de conocimiento y, por lo tanto, de poder. Los uwishin son personajes
que pueden causar temor en las poblaciones, puesto que mediante artes mágicas y
el uso de conocimientos ancestrales sobre plantas y brebajes, pueden hacer el
bien o el mal, curar o matar a la gente.
Al parecer uwishin viene del término uwin, que significa
“chonta”, una palma muy importante dentro de la simbología de las culturas amazónicas,
pues su uso es diverso: la fruta es muy apreciada como alimento y se la utiliza
para la elaboración de chicha, su madera sirve para construir casas y también
para hacer diferentes armas como flechas, arcos y bodoqueras.
Se puede establecer una relación lingüística entre el
significado de las flechas de chonta que son enviadas por los uwishin a sus
enemigos para causar daños y las prácticas shamánicas de los grupos quichuas:
estos últimos denominan “chonteros” a los shamanes shuar.
Cabe anotar que existe una amplia relación de intercambio
mágico ritual entre
estos dos grupos. De hecho, muchos shuar realizan cursos de
especialización bajo la tutela de shamanes quichuas y viceversa.
El mal (o enfermedad) se produce cuando estas “flechas
mágicas” son enviadas por uwishines mediante la ayuda de espíritus o por medio
de insectos y avispas que poseen aguijón y que llevan el mal (las flechas) en
sus agujas.
Muchas veces los shamanes son contratados para realizar uno
de estos ataques o para repelerlo. Se sabe que en las guerras entre grupos
shuar se ha utilizado el poder de los shamanes. Los indios amazónicos aseguran
que cuando estas flechas se clavan en alguien, esa persona resulta “topada” o
“dañada”, y luego se debilita, enferma y, de no ser curada (es decir, la flecha
no es retirada), muere. El único personaje que puede retirar estas flechas y
curar al individuo es otro uwishin.
Para evitar ser “dañados”, los shuar toman natem
(Banisteropis caapi) y malicua (Datura sp.), que son plantas mágicas, de poder,
preparadas en rituales para prevenir las enfermedades (protegerse de ataques) y
que les permiten pasar de un plano cotidiano a un plano mágico-curativo.
El natem es el centro del ritual shamánico; los procesos
curativos alrededor de la ingestión de este alucinógeno están relacionados al
estado del uwishin, quien ayuna prolongadamente para poder comunicarse con sus
espíritus aliados, a quienes pedirá ayuda para localizar y retirar las flechas
enviadas por los enemigos. El ayuno abarca cerca de 10 horas, en las que
únicamente está permitido ingerir poca cantidad de yuca, plátano y chicha,
además de tabaco líquido y cierta cantidad de alcohol.
Las ceremonias son nocturnas, puesto que la noche es el
espacio ideal para relacionarse con el mundo mágico; según sus creencias, en
este lapso los espíritus y los animales mágicos salen al mundo terrenal. Por
esto, la ingestión del brebaje se da ente las 19 y las 20 horas, aunque su
preparación ha tenido lugar desde mucho antes, ya que éste necesita varias horas
de cocción para lograr que los diferentes alcaloides se activen.
Lee el artículo completo en la edición No 32 deECUADOR TERRA INCOGNITA
Texto Patricio Trujillo
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Foto Erwin Patzelt / Archivo Histórico del Banco Central
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