Henri Charrière era entonces un célebre autor de libros de aventuras, autobiográficos todos ellos, que cosecharon enorme éxito mundial de ventas a partir de los años 70. Incluso Hollywood llegó a hacer dos películas basadas en su vida: Papillon y Banco. La primera, estrenada después de su muerte, con Steve McQueen y Dustin Hoffman como protagonistas.
Charrière visitaba la isla para promocionar su segundo libro y me encargaron hacerle una nota periodística. La charla se llevó a cabo en una librería ubicada frente a la Plaza Obispo Berenguer y Palou de la capital balear. Luego, como Papillon sentía un enorme cariño por todo lo suramericano, comenzó a interrogarme sobre los trágicos acontecimientos políticos que estaban afectando a la región ese año y me invitó a cenar en un muy pintoresco celler o bodegón mallorquín llamado Sa Premsa. Charlamos, comimos arroz brut,bebimos vino tinto y fumamos puros cubanos Montecristo, que él consumía con placer y adicción. Vestía un rompevientos celeste, chaqueta gruesa de pana y un gorro de piel tipo ruso, que sólo se quitó al sentarse para cenar. Quizá por coquetería, para ocultar una incipiente calvicie.