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| El refugio tiene paredes de hormigón de 3 metros de espesor para resistir toda clase de catástrofes. |
El refugio está a 53 metros de profundidad y tiene paredes de hormigón de 3 metros de espesor.
En el silo abandonado construyen propiedades que tendrán piscinas, sala de cine y hasta una biblioteca. El objetivo es tener un lugar que soporte llamaradas solares, ataques atómicos y de virus.
Bajo la pradera del estado de Kansas, en el centro de los Estados Unidos, en un ex silo de misiles nucleares Atlas, anteriormente conocido solo como "Sitio 11-Atlas", se está construyendo un refugio nuclear para unos pocos. El objetivo es tener un lugar donde protegerse por si llega el fin del mundo en diciembre de 2012.
Hasta ahora, cuatro compradores pagaron un total de siete millones de dólares para adquirir un departamento, para refugiarse en caso de una tragedia.
Por
ahora, las escaleras de metal se extienden hacia abajo para conectar
cada piso, pero un ascensor posteriormente las reemplazará. Las
propiedades se encuentran dentro de un corazón de acero y hormigón en
el interior del hormigón original de espesor, lo que los hace más
capaces de resistir terremotos.
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| El búnker consta de 14 pisos bajo tierra y tiene sistemas autónomos para generar energía eléctrica. |
El silo contará en la parte superior con una estructura de refuerzo exterior para mayor seguridad ante un cataclismo. Otra de las plantas será para una piscina, una sala de cine y una biblioteca.
La edificación podrá entrar en modo de cierre de seguridad. En ese caso, contará en su interior con pisos
para un centro médico y una escuela. También tiene complejos sistemas
de soporte vital para proporcionarle suministros de energía de fuentes
de energía tradicional, así como molinos de viento y otros sistemas
autónomos para generar energía complementaria.
Cuatro millonarios decidieron ser parte de este proyecto y contar con un lugar de lujo para sobrevivir al apocalipsis. Este refugio se encuentra en Salina, bajo las praderas de Kansas, donde se ubicaba un silo abandonado de misiles nucleares.
El primer comprador
Estos pisos han sido comprados ya por gente que, como Larry Hall teme que la radiación de las llamaradas solares cause el colapso de nuestra civilización.
Él y su esposa y su hijo viven en Denver y usarán su departamento
subterráneo sobre todo como una casa de vacaciones, dijeron al diario Daily Mail.
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| Larry Hall posa junto a la entrada del silo que compró en Salina, Kansas. |
Hall, de 55 años de edad, también es uno de los promotores del proyecto y asegura que “el
refugio subterráneo proporcionará un paraíso de confort y paz a sus
habitantes, que no tendrán que preocuparse por el caos reinante en el
exterior”.
Este
inversionista ha destinado 4 millones de dólares a esta obra,
incluyendo 300.000 dólares que ha gastado en la compra de la estructura
que, para el momento de la transacción en 2008, estaba herméticamente sellada por enormes puertas.
El silo, construido durante la Guerra Fría, es
una especie de torre invertida que se hunde en la tierra hasta 53
metros de profundidad. Los muros de hormigón de tres metros de espesor
permitirían resistir un ataque nuclear.
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| Así serán las habitaciones en el refugio. |
Larry Hall acondicionó la mitad de los 14 pisos de la construcción como apartamentos, cuyo precio de venta no está precisamente al alcance de todos los bolsillos: un piso entero cuesta 2 millones de dólares.
No en vano los clientes potenciales de Hall, que ya han desfilado por
allí, son un jugador de fútbol americano, un piloto de carreras, un
productor de cine y varios políticos.
Hasta ahora, se
vendieron tres apartamentos. El cuarto es para Hall y su familia.
Después de que se concreten dos ventas más, ya en camino, sólo quedarán
otros dos disponibles.
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| Plano de uno de los departamentos. |
Uno de ellos será usado por el propio Hall como segunda residencia, asegura, elogiando el punto culminante de su proyecto: una
futura granja pensada para producir suficiente cantidad de vegetales y
de pescado para alimentar a 70 personas que no quieran aventurarse a
salir a la calle.
Tiene una piscina, un cine, una biblioteca, un centro médico y una escuela. Además, para
permitir que sus habitantes puedan vivir de forma completamente
autosuficiente, el agua se almacenará en grandes tanques después de
filtrarse.
Pero de lo que más parece estar convencido Larry Hall es de la fiabilidad de su sistema de seguridad: una
valla con alambres de púas rodearán la propiedad y cámaras de
vigilancia permitirán a los ocupantes prevenir cualquier intento de
intrusión. "Si alguien trata de trepar por la valla, tenemos los medios para neutralizarlo", dice Hall sin dar más detalles.
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| La piscina estará en el piso más profundo. |
En el interior del silo, la calma es impresionante. "Es como un tanque de aislamiento, no se oye realmente nada", se ufana Hall mirando hacia el techo, tres metros más arriba.
Entretanto, se
le están dando los toques finales a la vivienda de 167 metros cuadrados
que compró una acaudalada mujer de negocios que planea ir allí a vivir
con sus dos hijos, y que podrá optar como vista desde su ventana
entre un paisaje de bosques, una vista de París o Nueva York o una
playa... programada en una pantalla de video.
Así es como unos pocos adinerados piensan resistir el supuesto fin de los tiempos.







