Franklin Marchetti/ el blog de Marchetti.- Mis caros lectores, les
cuento brevemente que este fin de semana que recién culmina robé un poco de
tiempo para visitar nuevamente a mis grandes y eternos amigos Jhon Asford y su siempre bella esposa-sacerdotisa Rosiris Catellano allá en su refugio ancestral de Terraventura, enclavado como todos saben
en los Altos de Sucre, en plena cadena montañosa del Turimiquire -o "Trono
de los dioses" según la traducción indígena de dicho termino-.
Como siempre me ocurre
al pisar las arenas del "no-tiempo" en estos rincones del planeta
Tierra, son muchas las cosas que
quedaron escritas en mi mente, en mi alma y en mi corazón, las cuales prometo resumir en próximas
entregas.
Sn embargo tres fueron
las emociones que marcaron esta nueva subida al Trono de los dioses del oriente venezolano, la primera de ellas: haber encontrado nada
menos que al Venerable Anciano, taita amazónico, conocido como “el abuelito
Bolívar”, custodio de la medicina ancestral amazónica, el Yopo, junto a parte de
su familia con quienes meses atrás había compartido en su comunidad de Altos de
Carinagua, en las cercanías de Puerto Ayacucho.
Las experiencias que me
fueron relatadas por el numeroso grupo de participantes en tan exclusiva
ceremonia ancestral las comentaré más adelante en este blog y sin duda muchas de ellas irán a parar a las páginas de mi
libro "A los pies del Chaman"
y nótese que no digo "mi próximo libro", pues en estos momentos estoy
trabajando en al menos tres historias diferentes –“La reina roja de Palenque”, “El
libro de los pagamentos” y “El evangelio perdido de Jesús”- sin contar con
varios relatos que ya están concursando en certámenes y otros dos de años
anteriores que estoy "echándole más agua al caldo" o metiéndole más
ripios para darle contextura de novela.
Como siempre mi querido
y a veces olvidado hermano Nelson Perozo cumplió con la promesa que hizo hace
ya dos años de traer a como diera lugar
al abuelo Bolívar al oriente del país y, quienes hemos visitado la comunidad piaroa de las
afueras de Puerto Ayacucho, sabemos lo difícil que resulta mover una persona de más de 120
años y siete personas más desde ese punto tan lejano de la geografía del país hasta
el oriente venezolano, sin embargo Perozo –que de perezoso no tiene mucho- lo
logró. Gracias Nelson en nombre de las 50 personas privilegiadas que tuvieron
la oportunidad de tomar la medicina ancestral con nuestro mayor y más digno representante de la etnia piaroa
que se mantiene con vida, ¡bravo Nelson!
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| ANGI, CON SU ESPOSO Y SU BEBE |
La segunda gran sorpresa fue
la calidad de las personas que allí se dieron cita, muchas de ellas radicadas
en la capital y que hicieron su peregrinación como Pagamento para pasar a la
historia como uno de dichos afortunados
en compartir el Yopo con el abuelo. Entre esta constelación de invitados
especiales resaltaron el muy querido y reconocido a nivel internacional hermano
Solom, experto en sellos y costumbres Mayas a quien conocimos en una pasada
encarnación en las tierras de la Serpiente Emplumada, nuestro eterno
todopoderoso dios Quetzalcóatl; aun recuerdo aquella magistral ceremonia de
despedida en el templo de Kukulcán en la zona
de Chichén Itzá. Ese día oficiaba Solom –trajeado con un plumaje de
gala- frente a un altar de roca roja y franqueado por un enorme maguey cuo espíritu
serbia de protector ante la posible llegada del el dios Tezcatlipoca,
hermano de Quetazalcóatl
y que sentía celos de nuestra devoción hacia Kukulkán.
Recuerdo como Solom se mantenía sumido en éxtasis,
con la mirada puesta en el libro que reposaba sobre el altar y sus manos
extendidas al firmamento, realizando
cantos en lengua sagrada bajo los
efectos del “octli” o “pulque”, bebida embriagante salida de dicha
planta sagrada. Fue justo en ese instante de embeleso sublime y ya entrada la
noche y bajo el brillo de una Luna en plenilunio cuando los cuernos de los
vigilantes sonaron tres veces alertando que los hombres de barba armados de “varas
que escupen fuego” entraban a la comunidad. Todos recibimos la orden de salvar
nuestras vidas, abandonar nuestros hogares e internarnos en la selva. Yo tomé
el libro de los canticos sagrados, como custodio de este legado ancestral, así
como a su “cuidadora” la doncella Ierly. corrí dejando atrás a mi amado maestro, no
obstante antes de saltar y perderme por la vía secreta de escape pude ver por
vez final a este noble sabio, su mirada era firme y a la vez llena de ternura,
asintió sutilmente con la cabeza dando final aprobación par que abandonara
tierra sagrada, y luego se desvaneció entre el humo de los inciensos. Los
hombres de barbas prendían fuego a lo que veían a su alrededor y disparaban a
todo hombre que encontraban en su camino. Jamás volví a saber de este gran
hombre.
Esos mismos
ojos ancestrales me recibían una vez más en Terraventura, mudos por el vedo de la
memoria, pero tan vivos como aquella noche en Chichén Itzá.
La tercera sorpresa la recibí del bello ramillete
de ángeles, jóvenes venidas de distintos lugares, quienes, con el brillo de su humildad y el
latir de su espiritualidad, llenaron por completo de armonía la ocasión.
Entre todas ellas recuerdo a Angi Vielma -mi
amiga del facebook como yo le digo-, mi nueva amiga Sylvia Miguel,caraqueña,
amante de la naturaleza, llena de sueños y de ganas de llevarlos a la realidad,
la recuerdo con su estrella de David bellamente decorada por un Cristo en su
interior…. y en medio de tal universo de seres nada menos que la radiante joven
Malena González. ¿Qué quién es Malena González?
Por los tres clavos de nuestro Señor Jesucristo, Malena es
una de las incomparables protagonistas del nuevo film venezolano dirigido por la cineasta Claudia Pinto, “La distancia más larga” y que para la fecha
ha acumulado un sinfín de críticas positivas tanto de la prensa nacional como
de la internacional.
La
distancia más larga nos muestra dos caras de Venezuela, por un lado, el ritmo
frenético de una urbe como Caracas, y por otro, un paraíso con las montañas más
antiguas del planeta, la Gran Sabana y sus majestuosos tepuyes. Es un drama
contado en clave de road movie que nos habla de las segundas oportunidades, y
de la libertad de elegir nuestro propio destino.
Sus protagonistas emprenden dos viajes temerarios, una aventura
que cruza el país entero, y un viaje sin retorno, pero libre y decidido. Sus
destinos se vinculan irremediablemente, y todo se conjura para decirnos: nunca
es tarde para tomar las riendas de la vida.
La distancia más larga está
protagonizada por la aclamada actriz española Carme Elías conocida por
películas como La flor de mi secreto de Pedro Almodóvar, y Camino de Javier
Fesser por la que recibió un Goya como Mejor Actriz en 2009; es considerada
además una de las grandes actrices del teatro español, destacando entre sus
últimos trabajos Purgatorio junto al actor estadounidense Viggo Mortensen (El
Señor de los anillos). Junto a ella destaca el trabajo del talentoso Omar Moya,
el niño coprotagonista del filme, y del joven actor venezolano Alec Whaite, que
actualmente estudia en la Stella Adler Academy of Acting & Theatre en Los
Angeles, y que debuta en esta película dejando constancia de sus grandes dotes
interpretativos. Los acompañan en cartel el reconocido actor venezolano Iván
Tamayo, la actriz española Isabel Rocatti, y los también venezolanos Marcos
Moreno, Malena González, Beatriz Vásquez, Alberto Rowinsky, José Roberto Díaz y
Delbis Cardona.
Me despido por ahora de mis incorregibles
hermanos y hermanas de medicina sagrada junto a quienes compartí un sinfín de momentos que quedaron registrados en nítidas fotografías las cuales cuando me las envíen
de inmediato publicaré por esta vía para compartir con nuestros lectores parte
de un día de magia y de reencuentro dentro de Terraventura.
Finamente, besos a todos, mucho amor a quienes no nombré por cuestiones de memoria y muchos más besos a quienes quedaron grabados en mi
corazón para siempre. ¡Paz Inverencial!
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| Malena González, mostrando parte de su esplendor. |
Comuníquese por el correo: franklinmarchetti@gmail.com o por el Face: Franklin Marchetti



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