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En una noche de copas, Hitler tuvo un hijo con una joven francesa

Cada día existe mayor evidencia de que Jean-Marie Loret, que murió en 1985 a la edad de 67 años y que lucho contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, era hijo de Hitler; su descendencia podría reclamar regalías de “Mi lucha”.

Pijamasurf.com.-Cada día existe más evidencia de que Jean-Marie Loret, que murió en 1985 a la edad de 67 años, era hijo de Hitler.
Jean-Marie Loret nunca conoció a su padre e incluso luchó contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con la revista francesa Le Point, es cada vez más fuerte la evidencia de que Hitler tuvo un amorío con la madre de Loret, Charlotte Lobjoie, una adolescente de 16 años, durante un periodo de descanso cuando este peleaba en la trincheras de la Primera Guerra Mundial en 1917.
De acuerdo con la información, si bien Hitler estaba peleando contra los franceses en las trincheras cerca de Seboncourt, en el norte de la región Picardy, el más tarde llamado Führer logró en un descanso hacerse camino hasta un pequeño pueblo francés llamado Fournes-in-Weppe, cerca de Lille.

Ahí conoció a Charlotte, quien alguna vez describió la escena en estos términos:
[...] estaba cortando heno con otras mujeres, vi a un soldado alemán al otro lado de la calle, tenía un cuaderno y parecía estar dibujando. Lo encontramos interesante y estábamos curiosas de saber lo que dibujaba
De acuerdo con Lobjoe, ella fue la designada, entre las mujeres, para acercarse a Hitler. Más tarde la pareja inició una relación y Jean-Marie nació en marzo de 1918, resultado de una “noche de copas”.
De acuerdo con Lobjoe, Hitler la llevaba de paseo, durante los cuales el joven Adolf lanzaba arengas a multitudes imaginarias. El mal alemán de Lobjoe y el inexistente francés de Hitler generaban tensión entre la pareja.
Al igual que muchos niños franceses nacidos de soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial, Jean-Marie fue marginado y humillado por sus compañeros del colegio, llamándolo “hijo de un Bosh”.
La señora Lobjoe no habló con su hijo sobre su padre y en 1930 decidió darlo en adopción a una familia de apellido Loret. Si bien Hitler no reconoció a Jean-Marie, sí mantuvo contacto con su madre un tiempo.
En 1939 Jean-Marie luchó contra los alemanes en la fallida línea Maginot y después se unió a la Resistencia francesa.
Entre las pruebas más convincentes de la filiación entre ambos se citan las similitudes físicas entre el señor Loret y Hitler y la caligrafía de ambos. Además, a la muerte de la señora Lobjoe, su hijo encontró dibujos de Hitler en su ático y en dibujos del propio Hitler aparece una mujer muy similar a Lobjoe.
En 1981 Jean-Marie Loret, el supuesto hijo de Hitler, escribió un libro llamado El Nombre de tu padre es Hitler, mismo que volverá a publicarse junto con toda la nueva evidencia.
Por cierto, si esta llega a ser irrefutable, los hijos de Loret podrán exigir regalías de Mien Kampf.

Claves ocultas del Nazismo

ALLAN BULLOCK, Adolf Hitler; LOUIS LAUWELS Y JACQUES BERGIER, El Retorno de los Brujos; COLIN WILSON, Mysterious Powers; KARINA DONÁNGELO; The Golden Dawn; DEBORA GOLDSTERN, Claves Ocultas del Nazismo; TREVOR RAVENSCROFT, La Lanza del destino; NICHOLAS GOODRICK-CLARKE, Las Raíces Ocultas del Nazismo, ADOLF HITLER, Mein Kampf; UMBERTO ECO, El Péndulo de Foucault; DION FORTUNE, El Mismo Ocultismo; RENÉ GUENÓN, La Teosofía, historia de una pseudo-religión; DEUTSCHES HISTORISCHES MUSEUM, Berlin: Geistige Wegbereiter des Nationalsozialismus.



“los que detentan el poder de tomar grandes decisiones, para el bien y para el mal, forman una Criptocracia”.
Albert Einstein

Segunda Guerra Mundial, (1939-1945), Capítulo clave: Tercer Reich. ¿Se ha dicho todo? Gran parte de los historiadores opinan que sí. ¿Acaso el conflicto que definió para siempre el siglo XX, no cuenta en su haber, con gran cantidad de información que lo convierte en una gran panacea para cualquier estudioso del tema? Quizás, pero no todas las preguntas conllevan sus respectivas respuestas.
El costo humano de la guerra significó –en víctimas militares y civiles– la pérdida de decenas de millones de seres humanos, entre europeos, americanos, australianos y japoneses. Millones de almas que sufrieron los delirios de Hitler y sus secuaces, embriagados en aquel entonces por ansias expansionistas y racistas.

Pero este supuesto desmesurado “delirio” ¿de dónde provenía? ¿Acaso se puede resumir la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento entre las Fuerzas del Eje en contra de las Potencias Aliadas? Sin duda, exclamaran muchos. ¿Fascismo o democracia? Interesante punto…
Pero si bien, muchos historiadores aceptan de buen grado estos conceptos, elementos altamente documentados; descreen, de una supuesta conexión esotérico-mística, a la que niegan una activa participación en el desarrollo del que fue denominado el Tercer Reich de los Mil Años. Uno de los primeros escritos que alertaron sobre esta “conexión esotérica”, proviene de dos franceses, Louis Powles y Jacques Bergier, que en 1960 con la publicación de El Retorno de los Brujos, ponían al descubierto una de las facetas desconocidas de la problemática nazi.
Uno de los capítulos del libro de Powles y Bergier reflejó –por aproximación– las bases de una “conexión esotérica” a trazar:

“…No somos tan locos como para querer explicar la historia por las sociedades secretas. Pero sí que veremos, cosa curiosa, que existe una relación y que, con el nazismo, ‘otro mundo’ reinó sobre nosotros durante algunos años. Ha sido vencido. Pero no ha muerto, ni al otro lado del Rin ni en el resto del mundo. Y no es eso lo temible, sino nuestra ignorancia…”

Esta concepción de los autores franceses, sugiere que una fuerza oscura y poderosa operaba sobre la Alemania de esos años. Fuerza, alimentada por sociedades místicas, que tergiversaron pensamientos y mitos milenarios en busca de su propia satisfacción.
Por el hecho de la rendición y de constituir un nuevo régimen, Alemania esperaba una paz negociada en vez de los duros términos impuestos por el Tratado de Versalles en 1919, en el desenlace de la Primera Guerra Mundial. Pero los aliados estaban determinados a recibir compensaciones por sus pérdidas y asegurarse de que su enemigo nunca volvería a constituir una amenaza.
Por consiguiente, Alemania perdió Alsacia y Lorena a favor de Francia y Prusia Occidental pasó a Polonia, creándose el corredor de Danzig entre Alemania y Prusia Oriental. También perdió sus colonias y tuvo que ceder sus instalaciones siderúrgicas, líneas ferroviarias y barcos mercantes, así como su fuerza naval. Alemania tuvo que limitar su Ejército y someterse a la ocupación aliada de Renania durante 15 años. Lo peor de todo fue que –además de perder el crédito de lo mejor de sus élites aristocráticas– los alemanes tuvieron que aceptar la plena responsabilidad como causante de la guerra y, consecuentemente, pagar cuantiosas indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra.
Estas últimas provisiones, en particular, causaron rencor entre la población; los alemanes no se consideraron más culpables que otros y no podían pagar todo lo que se les demandó. El Tratado de Versalles, comprensible desde el punto de vista aliado, no aseguró una paz duradera. Alemania ni fue aplastada por completo ni fue reintegrada en la comunidad internacional. En su lugar, al aceptar el Tratado, el nuevo gobierno quedó desacreditado ante sus ciudadanos, lo que paralizó sus oportunidades de éxito.

Perdedores y triunfadores, duras lecciones de la historia. Consciente o inconscientemente, los que redactaron el Tratado de 1919 sembraron la semilla de la discordia, pero estas semillas son solo un eslabón en la compleja cadena, que no ayudan a descifrar el enigma del movimiento nazi. La subida de Hitler al poder ocurrida en 1933, es bien recibida por una gran mayoría del pueblo alemán, que ven con buenos ojos al ex cabo de la Primera Gran Guerra. Son años de desempleo, alta inflación y desmoralización, escenario ideal, que Hitler, parece capitalizar como nadie. Presentado como un salvador que rescata a la nación aria del oprobio y el subyujamiento judío, Hitler pasará los próximos años tratando de reconstruir desde cero la historia alemana.
Pero no es tarea fácil. Para dotar de una base sólida al incipiente orden que se pretende establecer, hace falta crear una nueva identidad, más acorde a los tiempos que corren. Hitler se obsesionará con esta idea y contagiará a casi todos sus colaboradores con esta visión, compartida, en menor medida por el resto de los pobladores alemanes. Pero estas extrañas ideas no son patrimonio exclusivo de Hitler, él, sólo es transmisor de un mensaje que parte de mentes más instruidas que las de un simple cabo. Mentes empapadas de delirios místicos, trastornadas por un sincretismo oriental mal digerido, y que también fueron responsables de preparar el camino para lo que aconteció después. ¿Hubo un caldo de cultivo? ¿Cuál fue el génesis de estas anómalas ideas? ¿De dónde surge la figura del superhombre, de la raza aria, de la Svástika? ¿Simples slogans ideológicos para fascinar a la masa? ¿Por qué el Reich de los Mil Años? Durante el nacimiento y hasta su desaparición, el movimiento nazi utilizó estos elementos y se sirvió de ellos. Pero estos elementos, no solo nacieron de la inseguridad psicológica resultante de la Primera Guerra, sino, que rastreando el historial alemán, descubrimos indicios de una crisis religiosa y mística, que comenzó a gestarse en Europa a finales del Siglo XIX y que maduró en su acabada y total concepción en el Siglo XX.
Crisis moral y mística:
De cómo Hitler convenció a miles de confundidos y deseosos alemanes, para que lo acompañaran en la descabellada idea de extender el Reich por el resto de Europa, y, de cómo casi lo logró. De tratarse de un libro de ciencia ficción, sería un buen comienzo, pero el relato no es ninguna ficción, es un hecho de la Historia, aunque para algunos suene a broma.
Profundizando el asunto: ¿Porqué en la tierra de Goethe y Kant nació un Hitler? Para ir resolviendo la cuestión se necesita la ayuda de la psicología. De la mano de Eric Erickson, psiquiatra alemán nacionalizado estadounidense, van naciendo algunas respuestas:

“…El alemán es duro consigo mismo y con los demás, pero la dureza extrema sin una autoridad interior fomenta la amargura, el temor y los sentimientos de venganza. Al carecer de ideales coordinados, el alemán tiende a buscar muchas metas contradictorias y abiertamente destructivas con ciega convicción, cruel autosacrificio y un perfeccionismo supremo. Luego de la derrota y revolución de 1918, este conflicto psicológico se vio incrementado hasta el punto de una catástrofe en las clases medias alemanas; y las clases medias de cualquier parte incluyen significativamente a la clase trabajadora, en tanto ésta aspira a convertirse en clase media. Su servilismo con respecto a la clase alta, que había perdido la guerra, se veía ahora súbitamente despojado de toda semejanza con una subordinación significativa. La inflación puso en peligro las pensiones. Por otro lado, las masas vacilantes no estaban preparadas para anticipar o usurpar el papel de ciudadanos libres o de los trabajadores con conciencia de clase. Resulta evidente que sólo bajo tales condiciones las imágenes de Hitler pudieron convencer de inmediato a tantos individuos y paralizar a tantos más…”

Hugo Boss y los propietarios de BMW rompen el tabú sobre su pasado nazi

La multimillonaria familia Quandt, dueña de BMW, y la marca de ropa Hugo Boss, dos grandes estandartes de la economía alemana, intentan saldar cuentas con su pasado nazi aceptándolo como algo inevitable o entonando el mea culpa.


Lejos de ser una "víctima de los nazis", como intentó hacer creer al final de la Segunda Guerra Mundial, Günther Quandt, patriarca de una de las familias más ricas de Alemania, "formaba parte del régimen", zanja el informe encargado a un historiador independiente.
Publicada a finales de septiembre, la investigación de Joachim Scholtyseck es un ejercicio "de apertura y de transparencia", según sus nietos, que menoscaba la imagen del fundador de un imperio industrial y la de sus hijos Herbert y Harald.
En sus fábricas, Günther Quandt explotó, a veces hasta la muerte, a más de 50.000 trabajadores forzosos, prisioneros de guerra y de campos de concentración, para fabricar armas y baterías indispensables para Hitler.
Empresario "sin escrúpulos", Quandt prosperó durante el nazismo, aprovechándose para expoliar a judíos y transformar su negocio en un imperio industrial.
Cierto es que no se entendía con Joseph Goebbels, pero era por motivos personales. Después de su divorcio, su mujer Magda se había casado con el jefe de la propaganda de Hitler y educaba a sus hijos junto a él.
Su hijo Herbert, una de las figuras más destacadas de la patronal alemana durante el llamado "milagro económico" de la posguerra, reverenciado por haber salvado a BMW de la bancarrota en 1959, también sale mal parado.
Recurrió a trabajadores forzosos cuando dirigía una de las empresas del grupo en Estrasburgo (Francia) y al final de la guerra incluso supervisó la construcción de barracas para prisioneros de campos de concentración en Sagan, en la actual Polonia, revela el historiador.
Frente a las revelaciones, los nietos de Quandt, que encabezan una fortuna estimada en 20.000 millones de euros, dicen "lamentar profundamente" los trabajos forzados, pero no por ello repudian a su abuelo.
"Nos hubiera gustado que fuera diferente", declaró Gabriele Quandt, en la única entrevista concedida desde la publicación de este informe, en el semanario Die Zeit.
Stefan Quandt en cambio define a este hombre como "un empresario responsable", alejado de la política y que "no tenía como objetivo matar a personas". Un retrato que no se ajusta a las investigaciones de Scholtyseck.
En el caso de Hugo Boss no se arrastran historias familiares pero existe el deseo de atajar las "declaraciones vagas sobre su pasado". Y es que un rumor sugería que su fundador fue "el modisto preferido" de Hitler.
Ferdinand Hugo Boss suministró al partido nazi algunas camisas desde 1924. Después de la crisis de 1929, se adhirió al partido, y no sólo para poder abastecer a la Wehrmacht y las SS en uniformes.
Ferdinand Hugo Boss "no era claramente" hostil a los nazis, y suscribía su política - considera el estudio de otro historiador recién publicado - aunque no era, ni por asomo, el principal abastecedor de uniformes del régimen.
Para saldar el pasado, el fabricante de prêt-à-porter dijo "lamentar profundamente" la contratación de 140 trabajadores forzosos, en su mayoría mujeres y 40 prisioneros de guerra franceses.
La mayoría de las empresas alemanas recurrieron a trabajos forzados durante el nazismo y, de ellas, 6.500 contribuyeron a financiar la fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro (EVZ), que pagó 4.400 millones de euros de indemnización a más de 1,6 millones de extrabajadores forzosos o a sus herederos.
Pero muchos otros, que incumplían los criterios requeridos, no han percibido nunca una compensación financiera. Las últimas investigaciones históricas evalúan en 20 millones el número de trabajadores forzosos en la Europa hitleriana.

Mitomanía y mitología Nazi

Recientemente un supuesto miembro de una organización racista de perfil neonazi criticó de manera elegante nuestra postura sobre el holocuasto nazi -definido por el critico como holocausto hoolliwoodiano- con lo cual queda en evidencia que hoy en día, a mas de 1º22 años del nacimiento del Fhurer, Adolf Hitler, a´´un sus nefastas influencias permanecen en el eter del tiempo, afectando las mentes de cuanto incauto resulta por allí. En una busqueda rapida por la web logramos dar con varios sitios pertenecientes a la llamada Tercera Fuerza, quienes promocionan abiertamente material de corte racista y antisemita ante la mirada inerte de quienes deberían velar por que esto no ocurra. Como ejempllo dejo aquí dos videos que pueden demostrar suficientemente el corte de lo que señalamos.





Documental sobre los planes de Hitler y sus secuaces

Discovery Channel otra vez de estreno con un gran documental; Sociedades Secretas el domingo 28 de diciembre a las 21:00 horas. Esta producción presenta la verdad que rodea a una de las organizaciones más renombradas y temidas del mundo, la sociedad secreta 'Vril'.

En una hora de duración, el programa analiza teorías de conspiración, recrea eventos históricos, descubre rituales macabros e investiga agendas internas. Perfilando a prominentes y famosos miembros, incluyendo a varios integrantes de la elite del partido nazi, entre ellos Hermann Göring, Heinrich Himmler y el propio Adolf Hitler, este programa revela información que la más clandestina de las sociedades secretas desearía mantener oculta.

Cuenta la leyenda que los miembros fundadores de la sociedad creían que podrían vivir bajo la tierra y volar hasta las estrellas más alejadas impulsados por una sustancia misteriosa denominada 'Vril'. También estaban convencidos de que algún día gobernarían el mundo. Este peligroso grupo existía en el corazón del partido nazi, y como otras muchas asociaciones oscuras, sus vestigios todavía se mantienen vivos casi 100 años después de su fundación.

En este especial, los televidentes descubrirán qué ritos ocultos fueron llevados a cabo por la organización en su oscuro camino en busca del último poder.